Little Island Honey, la pequeña isla dominicana de miel

Durante 11 años, Jonatan de Peña vadeó retos financieros y familiares para que Little Island Honey cuente con 14 sabores de miel en República Dominicana

Little Island Honey

La afición de Jonatan por la apicultura comenzó por accidente, cuando su hermano le propuso criar abejas para vender miel; reunieron setenta y dos mil pesos y compraron veintiocho colmenas, pero veinte murieron por la poca de experiencia de ambos en el área.

La decepción fue tan grande que los hermanos decidieron dejar el negocio y Jonatan, que en ese momento se mudaba para Cap Cana, en la costa este de la República Dominicana,  optó por traer las que quedaban “para darle una vida más digna”, rememora.

Poco tiempo después se inscribe en un máster en finanzas y se da cuenta que la miel es un negocio rentable porque la demanda mundial crece, pero la oferta disminuye, “por eso pienso que tiene futuro”, asegura.

Entonces reúne más abejas y su apiario aumenta; la miel que produce se vuelve popular en la zona por su calidad y cada vez más personas la compran; Jonatan combina la miel con otros ingredientes para diferenciarse de las demás e incrementar sus ventas.

“Duré nueve meses probando diferentes métodos hasta que por fin salió miel limpia y clara con el sabor que le había añadido. A la fecha se han desarrollado catorce sabores, entre estos miel con chipotle, jalapeño, sal del Himalaya, café, chocolate, canela, jengibre y otras más”, enumera con orgullo.

Explica que uno de los mayores retos ha sido la falta de financiamiento, “estaba en bancarrota, tenía mil deudas, todas las tarjetas llenas y nadie me prestaba dinero. Los inversionistas decían que le encantaba el producto pero que iban a invertir cuando estuviera vendiendo; me preguntaba ¿cómo iba a vender si no tenía el capital para producir?”.

Para hacerse cargo a tiempo completo de la procesadora abandonó sus trabajos de profesor universitario y de media; era como un salto al vacío, porque en aquél momento acordó con su esposa que se hiciera cargo de los gastos del hogar durante un año, tiempo que se extendió a dos; “casi me ponen el divorcio”, suspira.

La venta mejoró y con otros ingresos que recibió, reunió el capital que necesitaba para reinvertir en el negocio e introducir algunos cambios, como la mudanza de la procesadora de su apartamento a otro más amplio.

Jonatan señala que ahora le va mejor y que parte de su crecimiento se debe al apoyo que recibió del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), a través de su proyecto Innóvate.

El MICM registró el nombre de la marca en Estados Unidos y el Centro de Exportación e Inversión (CEI-RD) consiguió el permiso de la FDA (Food and Drug Administration) para exportar a ese país.

Además, el Ministerio lo apoya para que pueda vender sus productos en Amazon y el Centro Mipymes Innovación le entregó los etiquetados nutricionales.

“Ahora estamos estandarizando los procesos de producción y en los próximos meses se organizará una ronda de inversión para conseguir el capital necesario para invertir en los productores de miel, que son la base del negocio”, concluye convencido.

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